La reciente desaceleración de algunos indicadores económicos en Estados Unidos, la limitada creación de empleos y la vulnerabilidad evidenciada con la crisis de deuda en Europa, ponen en riesgo la actual recuperación global y abren la posibilidad de un menor dinamismo económico.
Durante la presentación del informe trimestral de inflación, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, explicó que mientras que los mercados financieros están moviéndose hacia la normalidad, con cierta vulnerabilidad evidenciada con la crisis de deuda en Europa, y a pesar de que el crecimiento de la economía de EU continuó en la primera mitad del año, los datos más recientes muestran señales de una desaceleración.
“Está en el aire si será una desaceleración o una recesión”, indicó Agustín Carstens. “En lo personal creo que será una desaceleración”, añadió.
La desaceleración reportada en algunos indicadores en EU, junto con la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la demanda privada ante los esfuerzos de consolidación fiscal en el mundo, son elementos que aumentan los riesgos a la baja para el crecimiento económico mundial. “Esta es una recuperación sin creación de empleos que hacia adelante implicará un lastre sobre la economía de Estados Unidos y del mundo”, expuso.
El gobernador del Banco de México ahondó en que la producción y el comercio mundial siguen recuperándose, de tal forma que este último ya no se encuentra tan lejos del pico previo a la crisis. No obstante, apuntó, el desempleo ha restado cierto dinamismo al consumo privado. Agustín Carstens explicó que en México seguimos dependientes de la recuperación de las exportaciones y de la demanda en Estados Unidos.